jueves 5 de noviembre de 2009

Treebeard



Bajo la bóveda de las hojas dormidas
Se despliegan los sueños de los árboles
Cuando las salas del bosque
Son verdes y frescas
Y el viento sopla del oeste

Regresa a mí
Regresa a mí

Y di que mi tierra es la mejor

jueves 16 de julio de 2009

Evangelizar

Haciendo mi oración y alimentándome de la Palabra, estuve a punto de salir a proclamar en camiones. Luego para cuando terminé de hacer unas cosas y bañarme, salí aún con la misma intención. Incluso después de escuchar unos cantos muy "inspirados".

El pensar que soy Brechista es lo que me hizo actuar. Estuve a punto da darme la vuelta, pero el pensar que soy Brechista me dio valor y me mantuve firme. Finalmente salí, caminé un poco, vi algunas personas, pero no me atreví a hablarle a nadie, por miedo quizás.

No creo que haya sido una derrota del todo. Es algo a lo que no “estamos” acostumbrados. Nos acostumbramos a orar, a participar en el programa de jóvenes, a ir a misa, a ayudar a otros, a hacer actos buenos, pero cuando se trata de “evangelizar” he ahí el problema.

Yo soy un Brechista, y se supone que algo que tengo que hacer es “evangelizar”, pero no sé cómo hacerlo. Lo hice un tiempo en la UNI con la ayuda de los demás brechistas, pero ahora solo… es diferente.

No supe por dónde empezar, no supe con quién, ni cuando, ni el momento, ni nada… no me atreví. Luego pensé: “si alguien estuviera conmigo, si fuéramos dos”. Y esque Jesús los mandó de 2 en 2 a proclamar la Buena Nueva, y el padre nos decía en la Homilía que lo hizo así porque él sabía que nos iba a dar miedo, pero cuando somos dos nos podemos apoyar mutuamente.

Por último quiero decir que a veces pensamos que nuestras palabras no tienen ese Impacto tan grande como lo tendrían otras personas. Que no hay tanto diferencia si lo hacemos o no. No hay que subestimar la Palabra. La Palabra por sí misma tiene tanta fuerza, que casi no necesita nada de nosotros más que llevemos la Biblia y empecemos a leer así, tal cual.

Con lo que me quedo:

1. Salir, animarse a hacerlo (evangelizar).
2. De 2 en 2.
3. Llevar una estrategia.
4. No subestimar la Palabra.

martes 14 de julio de 2009

Una para recordar

Te iré a buscar sin esperar que cambien los semáforos al verde
hoy encontraré la forma de clavarte bien los dientes

Desviaré sin compasión tu corazón de dulce mandarina
te daré un amor que ni siquiera en sueños tu viste nunca
Un café cargado para dos y la noche va mucho mejor.

Me enamoro de ti, me enamoro de ti, de tu forma de ser, de elolor de tu piel
me enamoro de ti, me enamoro de ti sin dudar

Me enamoro de ti, me enamoro de ti, de tus ojos de miel y tupálida piel
me enamoro de ti, me enamoro de ti hasta el final

En el azul del cielo tú escribirás mi nombre cada día
yo me vestiré de primavera llena de sonrisas
Convertir un sueño en realidad
es posible inténtalo y verás.

Me Enamoro De Ti
Fey

viernes 3 de julio de 2009

Cada mañana es un nuevo despertar

Cada mañana es un nuevo despertar,
Un nuevo inicio,
Una nueva oportunidad.

Es como despertar a la orilla del mar
En una mañana tranquila
Después de una noche tormentosa
En medio del mar

Cuando despierto debo conservar la paz.
¿De qué me sirve de nuevo aventurarme por aguas turbulentas
cuando puedo guiarme mejor por aguas tranquilas?
Debo tomarme mi tiempo para pensar,
sentado a la orilla del mar.

El que tenga oídos que oiga.

martes 26 de mayo de 2009

La nave amarrada (los afectos del corazón)

San Francisco de Sales comparaba los peligros que tienen los afectos del corazón con este ejemplo:

El caso de una nave amarrada con una cadena a un poste de la orilla. Por más que el remero reme y reme la nave se queda ahí sin avanzar. Y decía: "lástima que algunas almas tan ricas en ejercicios de piedad, no pueden avanzar hacia el puerto de la perfección, porque están amarradas a la orilla por medio de un afecto sensible que les impide progresar en santidad, y por no cortar a tiempo un afecto indebido se quedaron paralizadas y no adelantaron en lo espiritual."



También, le gustaba repetir aquello que decía San Bernardo: "Alguien me dice que cultiva afectos sensibles indebidos y que sin embargo conserva la virtud de la castidad". -"Pues más le creo si me dice que hizo resucitar a un muerto"- Y contaba que un sencillo campesino a alguien que le decía que conservaba su castidad pero que mantenía relaciones muy afectuosas con personas de dudosa moralidad le respondió: "más le creería si me contara que ha visto a una vaca volando".

lunes 25 de mayo de 2009

¡Creo que estoy enamorado!

Francisco Bernadone había estado fuera de circulación por algunos meses. Había pasado su tiempo como prisionero de guerra en un calabozo Perusiano y después, puesto en libertad por enfermedad. Ahora estaba de regreso, desfilando por las calles de Asís, una vez más, a la cabeza de un paquete de jóvenes revoltosos, en una embriagante y ruidosa fiesta.

“Francisco ha regresado”, dijo Leonardo para sí, “de nuevo el vino y las bromas fluyen gratis otra vez. El buen viejo Francisco, el alma de la fiesta. ¡Y el paga todos los gastos!”

Leonardo había estado disfrutando de las picantes canciones que la multitud estaba cantando, y le tomó un tiempo darse cuenta que Francisco no estaba. “¿Dónde está Bernadone?,” se preguntó. Volvió en sus pasos para encontrar al anfitrión perdido. Encontró a Francisco andando sin rumbo por un callejón.

“Bernadone,” gritó, “¿qué ocurre? ¿Estás enfermo?”

“No, Leonardo,” respondió Francisco. “No estoy enfermo. Estoy orando.”

“Debes de estar bromeando. ¿Orando? Eso es para las viejas. Ven. Regresemos a la fiesta.”

“Ve tú,” replicó Francisco. “Yo ya no tengo más interés en fiestas. Tengo un nuevo amor en mi vida.”

“¿Qué?,” dijo Leonardo. “¿Tienes a una amor que no conocemos? Vamos a verla, Bernadone. “¿Planeas abandonar a tus amigos por ella?”

Para entonces varios de curiosos habían seguido sus pasos y encontrado a los dos hombres hablando.

“Bernadone tiene un amor,” dijo Leonardo en tono de burla. “Y va a casarse y a dejar a sus amigos por ella. Y en la misma noche en que lo habíamos nombrado “el rey de la juventud." Miren, ha tirado su cetro al piso."

Leonardo tomó el palo decorado que era el cetro de Francisco. “Su majestad ha dejado caer su cetro,” dijo mientras se lo devolvía a Francisco.

Francisco sostuvo el palo en su mano, miró las caras de la multitud, y exclamó:

“Es verdad. Voy a casarme. Y la mujer a la que entregaré toda mi vida es tan rica, tan hermosa y tan noble ¡como ninguno de ustedes ha visto jamás!” Dicho aquello cayó de rodillas y comenzó a orar.

Los revoltosos continuaron molestando a Francisco por algún tiempo. Entonces, primero unos y luego otros, se fueron cansando de aquella escena y se retiraron.

¿De quié estaba Francisco de Asís tan profundamente enamorado? ¿Quién se había metido en la cabeza de este conquistador de Asís? Nadie más que nuestro Señor Jesucristo. Jesús había venido a su corazón y le había prometido una nueva vida llena de frutos de servicio si él abrazaba su cruz. La dama con la que Francisco se casaría era la Dama Pobreza, y la vida que seguiría sería la de una obediencia radical a Cristo.



... creo que yo también estoy enamorado.

sábado 23 de mayo de 2009

No hay nada mejor

Que la satisfacción de un trabajo bien hecho.